por Iguana Sell octubre 02, 2026
Descubre distintas formas de hacer journaling y convierte recuerdos, viajes, colores y pequeñas ideas del día a día en páginas que hablen de ti.
¿Y si un diario no tuviera que estar formado únicamente por páginas y páginas de texto? Una entrada de museo, la etiqueta de aquel café que descubriste de viaje, una fotografía, una flor seca, un dibujo torcido, una frase escrita con tu tinta favorita… todo puede contar una historia. Esa es precisamente la magia del journaling creativo: convertir un cuaderno en un espacio completamente tuyo, donde escribir es solo el principio.
No necesitas saber dibujar, dominar el lettering ni tener una letra perfecta. Aquí no existen páginas “mal hechas”. Existen recuerdos, colores, texturas e ideas que, combinados, van construyendo algo que ninguna aplicación puede hacer por ti: un archivo físico de tu mundo.

El journaling creativo mezcla la escritura tradicional con recursos como fotografías, recortes, pegatinas, sellos, acuarelas, diferentes colores de tinta o pequeños recuerdos. Algunas personas escriben mucho; otras apenas añaden unas palabras. Hay quien planifica cada página y quien pega lo primero que encuentra en el bolsillo al volver a casa.
Y ahí está lo interesante: no existe una única manera de hacer journaling. Puede convertirse en un espacio para conservar recuerdos, ordenar tu día, viajar, experimentar con el color o simplemente disfrutar de un rato sin pantallas. Solo necesitas encontrar el estilo que consiga que tengas ganas de volver a abrir tu cuaderno.

Si eres de las personas que vuelve a casa con entradas, envoltorios bonitos, etiquetas, postales, retales de papel o cualquier pequeño objeto que “da pena tirar”, probablemente el junk journaling sea para ti.
Su filosofía parte precisamente de ahí: dar una segunda vida a cosas aparentemente insignificantes y convertirlas en parte de una historia. Los materiales se superponen mediante collage y se mezclan con palabras, dibujos, sellos, pegatinas o manchas de tinta. El objetivo no es conseguir una página perfecta, sino capturar una sensación y dejar que cada elemento conserve un pedacito de aquel momento.
Una página puede comenzar con el envoltorio de un caramelo, continuar con una frase escrita a mano y terminar con una entrada de cine. Incluso el color de la tinta puede ayudar a construir esa atmósfera: un tono sepia como el del tintero Esterbrook The Coffee Monsterz.Co encaja especialmente bien con composiciones de aire vintage, mientras que los stickers Esterbrook x Sakura Dragon permiten introducir pequeños elementos gráficos y color.
Si te encanta coleccionar papeles bonitos, mezclar texturas y encontrar belleza en cosas que otros tirarían, este puede ser tu journaling.

Tenemos cientos de fotografías de nuestros viajes en el móvil, pero ¿cuántas volvemos realmente a mirar? El travel journaling propone algo diferente: convertir cada escapada en una historia que puedas tocar, releer y completar con el paso del tiempo.
Aquí caben fotografías, billetes de tren, mapas, tarjetas de restaurantes, flores, tickets, entradas de museos o pequeñas ilustraciones. Pero también aquello que ninguna fotografía consigue capturar: qué comiste aquella noche, una conversación inesperada, el nombre de una calle que encontraste por casualidad o cómo te sentiste al llegar.
Su objetivo es documentar el viaje desde una mirada mucho más personal. No solo dónde estuviste, sino cómo lo viviste. Puedes ir completándolo durante el propio viaje o guardar pequeños recuerdos para sentarte tranquilamente a crear cuando vuelvas a casa.
Esterbrook ha convertido precisamente esta filosofía en su Travel Journal Workshop, un set creado para combinar escritura, collage y decoración que reúne journal, sellos, acuarelas, pincel, pegatinas, washi tape, etiquetas y diferentes herramientas creativas.
Si vuelves de cada viaje con la maleta llena de tickets, postales y pequeños recuerdos que eres incapaz de tirar, probablemente aquí hayas encontrado tu sitio.

Si disfrutas tanto pensando en el contenido de una página como en su composición, el scrapbooking journaling permite llevar la parte visual un paso más allá. Fotografías, papeles, etiquetas, títulos, pegatinas y pequeños textos se distribuyen como piezas de una composición creada alrededor de un momento concreto.
Cumpleaños, vacaciones, conciertos, una boda, una tarde con amigas o simplemente un domingo que merece ser recordado. Puedes elegir una paleta de colores para toda la página, combinar papeles diferentes o utilizar stickers para crear pequeños puntos de atención. Los stickers Esterbrook x Sakura Dragon, por ejemplo, permiten incorporar motivos ilustrados directamente relacionados con el universo de la escritura.
Aquí el objetivo es contar una historia visual. Las palabras siguen siendo importantes, pero comparten protagonismo con fotografías, colores y composición. Una frase breve puede tener tanto peso como una imagen si eliges cómo y dónde colocarla.
Si eres esa persona que disfruta combinando colores, buscando el papel perfecto y moviendo una pegatina cinco veces hasta encontrar “su sitio”, el scrapbooking journal tiene muchas posibilidades de conquistarte.

Aquí desaparecen prácticamente todas las reglas. El art journaling convierte el cuaderno en una especie de pequeño estudio creativo donde puedes mezclar tinta, acuarela, collage, dibujo, lettering, manchas de color y escritura sin necesidad de seguir una estructura concreta.
El objetivo no es documentar necesariamente lo que ha ocurrido durante el día. Es experimentar, jugar y expresarte visualmente. Una página puede comenzar simplemente con una combinación de dos colores que te apetece probar y acabar convertida en una composición completamente inesperada.
Aquí una pluma estilográfica puede convertirse en una herramienta artística más. También es uno de los estilos de journaling donde más divertido resulta experimentar con tinta. Las Diamine Shimmering, por ejemplo, incorporan partículas de brillo que dejan un destello metálico sobre el papel. Tonos como Electric Pink, Frosted Orchid o Tropical Glow pueden transformar un título, una palabra o un pequeño dibujo en uno de los protagonistas de la página.
Incluso el propio instrumento puede convertirse en parte de ese ritual creativo. Diseños como la Esterbrook Estie Botanical Gardens, inspirada en un universo vegetal y llena de matices de color, encajan especialmente bien con esa idea de rodearte de objetos que también despierten las ganas de crear.
Si te cuesta enfrentarte a un folio en blanco pero puedes pasar horas mezclando colores, dibujando, haciendo collage o probando materiales nuevos, empieza por aquí.

Si además de crear te encanta organizar, probablemente ya hayas oído hablar del bullet journaling. En este caso, el cuaderno se convierte en una mezcla entre agenda, diario, lista de tareas y espacio creativo.
Calendarios, listas, trackers, objetivos, hábitos y notas pueden convivir con dibujos, lettering y códigos de color. Su objetivo es construir un sistema de organización completamente personal: empiezas con una página en blanco y decides qué necesitas que haga por ti.
Por eso un cuaderno punteado ofrece especialmente libertad para este estilo. El Cuaderno Iguana A5, con sus páginas punteadas, permite crear calendarios, divisiones, listas y composiciones sin las restricciones de una agenda tradicional. Si prefieres una página más limpia para escribir o dibujar libremente, los Oxford Signature A5 también cuentan con versiones lisas en diferentes colores.
Puedes completar el sistema utilizando una tinta diferente para cada categoría o mes. La gama de Diamine incluye cientos de opciones, desde tonos discretos hasta verdes, violetas, turquesas o tintas con efectos especiales, haciendo que organizarse también pueda convertirse en una pequeña excusa para jugar con el color.
Si amas las listas, la papelería bonita y esa satisfacción inexplicable de marcar una tarea como terminada, este probablemente sea tu journaling.

No hace falta viajar a Japón ni vivir un acontecimiento extraordinario para llenar un journal. El memory journaling consiste precisamente en documentar la vida cotidiana: una comida con amigas, las flores que viste camino al trabajo, una receta, la canción que no dejas de escuchar, una tarde tranquila en casa o una frase que quieres recordar.
Su objetivo es sencillo pero precioso: aprender a prestar atención a esas pequeñas cosas que normalmente desaparecen entre un día y el siguiente. Con el tiempo, el cuaderno se convierte en una especie de cápsula de memoria de una etapa de tu vida.
Aquí puedes jugar especialmente con la escritura. Cambiar el color de tinta según el estado de ánimo, reservar una pluma para esos momentos o incluso asociar determinados colores a determinadas épocas. Esterbrook, por ejemplo, cuenta con tintas como Scarlet, Tangerine o Lilac, mientras que la colección Diamine ofrece una paleta enorme para convertir el color en otra forma de recordar.
Y si disfrutas haciendo del momento de escribir un pequeño ritual, hasta el instrumento puede acompañar esa estética. Colores como el Sugar Plum Purple de la Esterbrook Estie Bestie demuestran que una pluma no tiene por qué ser únicamente una herramienta: también puede formar parte de ese universo de papelería y objetos bonitos que apetece tener sobre la mesa.
Si tienes una carpeta llena de fotografías, capturas de pantalla y pequeños recuerdos porque “algún día querrás volver a verlos”, quizá lo que necesitas sea empezar a darles un lugar fuera del móvil.

Y probablemente esta sea la regla más importante de todas: no necesitas tener todos los materiales ni saber exactamente qué tipo de journaling quieres hacer antes de empezar.
Un cuaderno y un instrumento de escritura que disfrutes utilizando son suficientes. Después pueden llegar las tintas de colores, una Diamine Shimmering para experimentar, los stickers, los sellos, el papel secante para trabajar cómodamente con tu estilográfica o ese estuche donde acabas reuniendo todas las herramientas que siempre quieres tener cerca. Iguana cuenta hoy con cuadernos, tintas, plumas y numerosos accesorios de firmas como Esterbrook, Diamine u Oxford con los que ir construyendo poco a poco ese pequeño espacio creativo.
Lo divertido es precisamente descubrir por el camino qué te gusta. Quizá empieces escribiendo cinco líneas sobre un viaje y acabes pegando un billete de metro. Tal vez compres una tinta simplemente porque te encanta su color y termines creando una página entera alrededor de ella.
Porque el journaling creativo no consiste realmente en hacer páginas perfectas. Consiste en crear un lugar al que quieras volver y prestar un poco más de atención a las historias que merece la pena guardar.
¿Tienes dudas? ¿Quieres una recomendación personalizada? Si necesitas, contáctanos y estaremos encantados de ayudarte
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