0

Tu carrito está vacío

marzo 23, 2018

En el Friday Outfit de esta semana, de Francia viajamos a Suiza, cuna de los relojes de lujo.

El país alpino ostenta un lugar preponderante en el mercado de la relojería, a pesar de que no fue en suiza donde se inventó el primer reloj automático. De hecho, ni siquiera fueron pioneros en la producción y comercialización de estas joyas. Entonces, ¿por qué Suiza?

La ambición y perseverancia de los artesanos suizos fue lo que llevó al país a labrarse la reputación que hoy tiene en este mercado y a convertirse en el primer país exportador de relojes a nivel mundial (FH, 2016) . No sólo impulsaron la calidad de los relojes automáticos, sino que elevaron su fabricación a la categoría de arte a través del perfeccionamiento y el cuidado por los detalles.

Por ser uno de los pocos países en los que se mantiene la tradición relojera, la etiqueta “swiss made” se ha convertido en sinónimo de lujo. Esto, al igual que el elevado precio de los relojes, no es casual: existen infinidad de detalles detrás de la elaboración de cada reloj automático suizo que justifican su valor. 

Alguien que se compra un reloj automático suizo no quiere simplemente saber la hora. Es una persona que sabe apreciar la precisión de la ingeniería micromecánica, la majestuosidad de los materiales más nobles y la calidad del trabajo de manos artesanas.

Ensambladas a mano, cada pieza de un reloj automático suizo puede llevar hasta 14 meses de trabajo, siendo sometida a más de 1000 pruebas diferentes que garantizan su calidad: el margen de error permitido para cada pieza es de +-5 micras. El grosor del pelo humano es de unas 100 micras.

En total, fabricar un reloj automático conlleva más de 2000 dibujos y planos que se materializarán en 350 partes diminutas y docenas de rubíes. Y es que sólo los materiales nobles reúnen las propiedades necesarias para obtener un reloj automático robusto, ligero y resistente.

 

Además de la cantidad y calidad de sus piezas, las funciones adicionales del reloj automático influyen también en su precio. Que una marca sea considerada “de lujo” nos garantiza que cuenta con una larga tradición e historia, que fabrica parte de sus productos en el país de origen y que en el proceso de fabricación interviene la mano humana.

Y ustedes, ¿son de los que saben reconocer el tiempo que lleva medir el tiempo?

Todas estas piezas están disponibles en nuestra web y en nuestra boutique en C/ Nuñez de Balboa, 90 Madrid. No duden en venir a visitarnos cuando lo deseen. ¡Será un placer recibirles!

¡Feliz fin de semana!

Un saludo,

Virginia


Noticias y actualizaciones